En buena hora llegó la decisión de Ingrid Betancourt de retirar la petición de conciliación con el Estado, por una suma cercana a los 15 mil millones de pesos, con la intención de que fueran reparados los daños sufridos por ella y su familia durante los casi 7 años que estuvo secuestrada en las selvas del sur del País por el grupo narcoterrorista de las FARC.
Cabe recordar, que el secuestro ocurrió en la antigua zona de distinción cuando la ex candidata presidencial, Ingrid Betancourt, su fórmula vicepresidencial, Clara Rojas y el ex jefe de prensa de la campaña, se desplazaron a San Vicente del Caguán para cumplir con compromisos de la agenda presidencial, los hechos ocurrieron a pesar de las advertencias de la Fuerza Pública, en cuanto al peligro que corrían y a dos semanas después de que el Gobierno de Andrés Pastrana diera por terminada las Negociaciones de Paz que sostenía con el grupo subversivo.
Me llenaba de tristeza, la actitud de la ciudadana colombo francesa, que no sé si escribirle colombo, su actitud causó gran estupor y rechazo en todo el pueblo colombiano y hasta en el Gobierno del Presidente Uribe y no es para menos, varios chistes en cuestión de minutos, rodaron en la red como “el Gobierno está preparando la Operación Enrroque para devolver a Ingrid a la selva” “si Ingrid quiere plata, que envíe RICO como mensaje de texto al 2299”, los ciudadanos con mensajes mediáticos en los diversos medios de comunicación manifestaron su inconformidad, rabia y hasta la misma tristeza y decepción.
Me llenaba de inmensa alegría el otro lado de la moneda, corrían lágrimas hasta en mi corazón, al revivir las imágenes y recordar los mensajes de lo que fue la Operación Jaque, cuando la misma señora Betancourt le decía a su madre, Yolanda Pulecio: “mamá estoy viva, estoy libre, el Ejército me rescató” repito estas palabras y la piel se me eriza.
La exitosa Operación Jaque, fue el resultado de un trabajo en equipo, adelantado por la inteligencia militar donde queda una vez en el punto más alto, el nombre de las Fuerzas Armadas Colombianas – FAC -, por su calidad y profesionalismo, la operación fue impecable.
Y hasta el propio ex comandante del Ejército, el general Oscar Montoya, parecía un niño con un juguete nuevo, que después de explorarlo le busca el alma; sin dudarlo y sin temor a equivocarme, su actitud era de gran ansiedad, de querer estar personalmente en los aeronaves que traerían a la libertad a los tres ciudadanos estadounidenses, a la misma Ingrid Betancourt y a 11 miembros de la Fuerza Pública. Admiro la actitud humilde y esperanzada, del (r) general Montoya, de poner a Dios como el Gran Jefe de esta grandiosa Operación.
A pesar, de que en la mayoría de las ocasiones nos gusta sacar a relucir sólo lo malo y lo bueno lo pasamos de largo, aquí quiero resaltar una vez más, el trabajo serio y comprometido de muchos Montoyas, Naranjos, Padillas, Uribes, de patrulleros y de soldados, Héroes de nuestra Patria, que mueren y viven por una Institución, que a pesar de sus lunares ocasionados por algunos bellacos que sólo buscan su propio beneficio y no el común, de personas que amamos profundamente la legalidad, de estos éxitos que nos enorgullecen como colombianos, como lo fue Jaque y recientemente la Operación Camaleón, inmortalizan nuestras Fuerzas Armadas de Colombia.
Hoy más que nunca, me siento orgullosa de instituciones como el Ejército, la Policía, del Presidente Álvaro Uribe Vélez, por su labor durante estos ocho años. Y me avergüenza, bellacos que se prestan para cometer ilícitos, de personas como Ingrid Betancourt que no miden las consecuencias de sus actos, que buscan su propio beneficio sin importarles el medio sólo el fin, de ciudadanos que unen sus fuerzas y esfuerzos para destruir a las personas y a las instituciones, de los agresores de menores, de los demonios que no cuentan con Dios en su corazón para corregir los actos y que no buscan un camino sincero hacia el arrepentimiento.
PD: Estimada Ingrid, te recuerdo que fueron las FARC quienes te secuestraron y sin mucho esfuerzo, fuiste a la boca de lobo sólo por insensatez y arrogancia, debilidades que bien mal hacen a la humanidad y más a ti, apreciada cuidadana francesa.
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martes, 13 de julio de 2010
sábado, 9 de enero de 2010
MIOPÍAS DE LA OPOSICIÓN
Por Rafael Nieto Loaiza
No se espera de los columnistas visiones equilibradas. De hecho, algunos han encontrado su cúspide en momentos de polarización, cuando asumieron posiciones radicales y sin matices. No hubo, por ejemplo, mejor D’Artagnan que aquel que, más allá de cualquier evidencia, se batía una y otra vez por Samper. No recuerdo que en esas épocas alguna vez hubiese estado yo de acuerdo con él, pero no dejé de leerlo ni una sola vez. A algunos otros, sin embargo, esos mismos momentos les roban todo su prestigio. Daniel Samper nunca fue el mismo después de esas épocas aciagas. Su credibilidad se vino al suelo.
Con Uribe el asunto es bien curioso. Frente al Presidente hay una relación inversamente proporcional entre medios y opinión. Si el grueso de la sociedad lo adora, la inmensa mayoría de los medios de comunicación, y sus columnistas, lo detestan con el alma. En los periódicos y revistas los uribistas somos bichos raros (ni hablar, claro, de los uribistas no rerreleccionistas, como el suscrito. Somos tan pocos como los más raros animales en extinción). Y si antes alguien podía decir que la situación quedaba compensada con el cubrimiento dado al Gobierno en la televisión, ahora tendrá que reconocer que, desde que se abrió la discusión del tercer canal, Caracol y RCN destilan un antiuribismo que muy poco se diferencia del de los más enconados enemigos de Uribe.
La popularidad del Presidente en semejantes circunstancias de animadversión de los medios de comunicación tiene diferentes explicaciones que van desde sus cualidades de líder hasta las comparaciones inevitablemente favorables frente a gobiernos anteriores. Con todo, la razón fundamental es que, más allá de lo que se diga y sin importar quien lo diga, los hechos son tozudos. Y esos hechos muestran mejoras sustantivas en la situación de seguridad y socioeconómica de millones de colombianos. El ciudadano común y corriente, la gente de a pie, vive hoy mejor, mucho mejor, que hace siete años y medio. Podrán correr envenenados ríos de tinta y aun así no podrán borrar esa percepción ciudadana.
Por supuesto, buena parte del mérito lo tiene la seguridad democrática. Muy miope hay que ser, o muy sesgado ideológicamente, para no entender que los más afectados con la violencia siempre son los más pobres y desvalidos. Los ricos, al fin y al cabo, pueden resguardarse tras guardaespaldas y carros blindados o, en últimas, irse a otros países. Para los demás no hay opción distinta que sufrir todos los riesgos. Creer que la seguridad sólo sirve para que “los ricos puedan volver a sus fincas por carretera”, como con desprecio dijo alguna vez el ex presidente López, es reflejo de una torpeza política de antología.
Torpeza que ahora se repite una y otra vez, con ocasión del asesinato del gobernador del Caquetá a manos de las Farc. Algunos han sostenido que es síntoma inequívoco del “agotamiento” de la política de seguridad democrática. Otros se atreven a hablar de “fracaso”. Todos sostienen que es indispensable “cambiarla” o “mejorarla”. Y sugieren de manera abierta o en forma implícita que hay también que cambiar el liderazgo que la implementa. En otras palabras, hay que salir de Uribe.
Se equivocan de cabo a rabo. Todos los crímenes que cometan las Farc en estos días preelectorales sólo reforzaran la percepción ciudadana de que la tarea está aun inconclusa y que se necesita aun más de lo mismo. Más Uribe. Y si no es él, a quien Uribe señale.
No se espera de los columnistas visiones equilibradas. De hecho, algunos han encontrado su cúspide en momentos de polarización, cuando asumieron posiciones radicales y sin matices. No hubo, por ejemplo, mejor D’Artagnan que aquel que, más allá de cualquier evidencia, se batía una y otra vez por Samper. No recuerdo que en esas épocas alguna vez hubiese estado yo de acuerdo con él, pero no dejé de leerlo ni una sola vez. A algunos otros, sin embargo, esos mismos momentos les roban todo su prestigio. Daniel Samper nunca fue el mismo después de esas épocas aciagas. Su credibilidad se vino al suelo.
Con Uribe el asunto es bien curioso. Frente al Presidente hay una relación inversamente proporcional entre medios y opinión. Si el grueso de la sociedad lo adora, la inmensa mayoría de los medios de comunicación, y sus columnistas, lo detestan con el alma. En los periódicos y revistas los uribistas somos bichos raros (ni hablar, claro, de los uribistas no rerreleccionistas, como el suscrito. Somos tan pocos como los más raros animales en extinción). Y si antes alguien podía decir que la situación quedaba compensada con el cubrimiento dado al Gobierno en la televisión, ahora tendrá que reconocer que, desde que se abrió la discusión del tercer canal, Caracol y RCN destilan un antiuribismo que muy poco se diferencia del de los más enconados enemigos de Uribe.
La popularidad del Presidente en semejantes circunstancias de animadversión de los medios de comunicación tiene diferentes explicaciones que van desde sus cualidades de líder hasta las comparaciones inevitablemente favorables frente a gobiernos anteriores. Con todo, la razón fundamental es que, más allá de lo que se diga y sin importar quien lo diga, los hechos son tozudos. Y esos hechos muestran mejoras sustantivas en la situación de seguridad y socioeconómica de millones de colombianos. El ciudadano común y corriente, la gente de a pie, vive hoy mejor, mucho mejor, que hace siete años y medio. Podrán correr envenenados ríos de tinta y aun así no podrán borrar esa percepción ciudadana.
Por supuesto, buena parte del mérito lo tiene la seguridad democrática. Muy miope hay que ser, o muy sesgado ideológicamente, para no entender que los más afectados con la violencia siempre son los más pobres y desvalidos. Los ricos, al fin y al cabo, pueden resguardarse tras guardaespaldas y carros blindados o, en últimas, irse a otros países. Para los demás no hay opción distinta que sufrir todos los riesgos. Creer que la seguridad sólo sirve para que “los ricos puedan volver a sus fincas por carretera”, como con desprecio dijo alguna vez el ex presidente López, es reflejo de una torpeza política de antología.
Torpeza que ahora se repite una y otra vez, con ocasión del asesinato del gobernador del Caquetá a manos de las Farc. Algunos han sostenido que es síntoma inequívoco del “agotamiento” de la política de seguridad democrática. Otros se atreven a hablar de “fracaso”. Todos sostienen que es indispensable “cambiarla” o “mejorarla”. Y sugieren de manera abierta o en forma implícita que hay también que cambiar el liderazgo que la implementa. En otras palabras, hay que salir de Uribe.
Se equivocan de cabo a rabo. Todos los crímenes que cometan las Farc en estos días preelectorales sólo reforzaran la percepción ciudadana de que la tarea está aun inconclusa y que se necesita aun más de lo mismo. Más Uribe. Y si no es él, a quien Uribe señale.
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domingo, 3 de mayo de 2009
El arte de la Guerra
El arte de la guerra, es una compilación de todos los preparativos bélicos que deben ser tenidos en cuenta para salir vencedores o victoriosos. Son trece capítulos donde expone en cada uno de ellos los diferentes objetivos y planes para ganar la guerra en lo militar, pero para mi concepto también aplicaría para el ámbito personal.
Se compone de secciones con información muy precisa y nutrida como “Los preparativos de la Guerra”, que toma como base la planificación y los consejos de los sabios y expertos en la materia. En el capítulo de “Plan de ataque”, se me asemeja inmensamente a lo que vivimos en Colombia con la Seguridad Democrática estrategia implementada por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, una opción a ultranza contra las FARC, pero este capítulo aclara que no se trata de volver al enemigo añicos, sino de doblegarlo enteramente, es más relevante e importante que destruirlo, no se gana mucho con expoliación.
En la “Demostración del poderío Militar” los hábiles guerreros se hacían invencibles ante el adversario y luego esperaban la oportunidad para derrotarlo. Por eso es importante conocer el arte de combatir, es crear unas condiciones óptimas para no ser derrotados o combatidos.
En el “Despliegue del potencial Militar” hay que tener en cuenta la coordinación, la combinación y los cambios de los elementos cuasi cómplices de nuestro objetivo. Por ello, sí un comandante es habilidoso, se debe seducir a los contrincantes para que actúen conforme a la voluntad de éste, es decir, buscar que el enemigo haga lo que pretendo. En lo “Lleno y lo vacío” es similar a lo que nuestras Fuerzas Armadas Colombianas hace con la guerrilla, llevarlos a padecer el hambre despojándolos de víveres y remesas, asfixiándolos por todos los medios posibles; teniendo claro que no hay que recular o retroceder por más adversidades que aparentemente estén presentes, puede ser una trampa del enemigo, bajar la presión que sobre ellos se mantiene.
En “Las maniobras o la lucha” hay un factor arduo, como lograr las condiciones propicias para alcanzar la victoria, el camino quebrado y con grandes dificultades, ésto como factores perjudiciales deben pasar a ser factores favorables. Es preponderante, optimizar las condiciones que sea un equilibrio de todo un poco, es decir, no se puede llevar o dejar toda la munición, víveres y provisiones sí son todos llevados la tropa avanza con lentitud.
En la “Resolución de nueve circunstancias” es luchar con toda firmeza, se permiten plenamente las trampas y estratagemas, el engaño y la mala fe es lícita en la Guerra. Luchar, como se lucha a diario contra los delincuentes y los “alias” que son capturados y reemplazados por otros. Los colombianos nos preguntamos ¿sí las FARC en su mayoría están concentradas en lugares conocidos por inteligencia militar y por personas del común y corriente, porqué no son atacadas?, pero el libro “El arte de la Guerra” deja muy claro que hay lugares que por asalto no se pueden tomar, que son intocables, pensando además, en que no hay que darle bastión al contrincante o enemigo.
En la “Topografía militar” en un terreno yuan o lejano ambas partes están en igualdad de condiciones respecto al relieve o topografía, ésto es un factor importante. Vale resaltar las circunstancias que conducen a la derrota en lo Militar, pero también lo tomaría para el ámbito personal como irse, aflojarse, hundirse, derrumbarse, desordenarse y derrotarse, originadas por los errores y equivocaciones de los mandos y de nuestros actos, en lo personal.
En “Las nueve configuraciones del terreno” están los san o dispersos que no son convenientes de librar batallas; en los terrenos qing es la zona fronteriza del país vecino no es aconsejable detenerse. En los terrenos zheng o claves debe atacarse con toda, sin ser temerario; en los jiao o comunicables el pelotón en marcha no puede interrumpirse. En aquellos qu o terrenos en donde las comunicaciones se extienden por todas partes, se aconseja entablar amistad con los señores de la nobleza. Cuando se penetra en terrenos zhong es importante conseguir frondosas provisiones. Aquellos pi, se deben atravesar con rapidez y los wei hay que planear y usar el engaño, la ficción y la astucia. Y al arribar al terreno si o mortal, no queda más alternativa que luchar con coraje, para poder sobrevivir y escapar de la muerte.
Para realizar los ataques con fuego, como lo aconseja en el siguiente capítulo se necesitan unas condiciones determinadas y disponer de los materiales para la época de Paz o posguerra, estos ataques se deben hacer en tiempos adecuados y días benéficos. Y por último de los capítulos, está el “Aprovechamiento de los espías” lo compararía con el pago de recompensas a informantes o personas que están dispuestas a brindar información incentivados por el dinero, una red que ha generado en el caso de Colombia muchos golpes funestos y contundentes a las filas y las estructuras de organizaciones de narcotráfico como son las FARC y sus secuaces y las fuerzas paramilitares como los “extintas” AUC.
Vale aclarar que en cualquier Estado Social de derecho, se puede hacer oposición sin levantamiento de armas o sin aludir a la fuerza militar para conseguir los intereses particulares, por ello un Estado se forma por la heterogeneidad de criterios, el disentir también genera diversidad de pensamientos y opiniones.
Son muchos los elementos que toca “El arte de la Guerra” que no tan sólo son esenciales para la vida belicista, sino también para la vida y la convivencia desde la condición de seres humanos como por ejemplo el camino para planificar nuestros objetivos y posteriormente construir el proyecto de vida, el cielo para proyectar en su infinita formación toda una esperanza de lucha constante, la tierra para estar plantados y recibir los frutos de nuestra guerra interna y externa, la autoridad para no perder el rumbo y no dejarnos llevar por el viento, para no convertirnos en títeres de otros y la legalidad para vivir en paz conmigo mismo y con todos los que forman parte de mi comunidad, todo ésto son herramientas que nos sirven para vivir y para ganar nuestra propia lucha y guerra.
Se compone de secciones con información muy precisa y nutrida como “Los preparativos de la Guerra”, que toma como base la planificación y los consejos de los sabios y expertos en la materia. En el capítulo de “Plan de ataque”, se me asemeja inmensamente a lo que vivimos en Colombia con la Seguridad Democrática estrategia implementada por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, una opción a ultranza contra las FARC, pero este capítulo aclara que no se trata de volver al enemigo añicos, sino de doblegarlo enteramente, es más relevante e importante que destruirlo, no se gana mucho con expoliación.
En la “Demostración del poderío Militar” los hábiles guerreros se hacían invencibles ante el adversario y luego esperaban la oportunidad para derrotarlo. Por eso es importante conocer el arte de combatir, es crear unas condiciones óptimas para no ser derrotados o combatidos.
En el “Despliegue del potencial Militar” hay que tener en cuenta la coordinación, la combinación y los cambios de los elementos cuasi cómplices de nuestro objetivo. Por ello, sí un comandante es habilidoso, se debe seducir a los contrincantes para que actúen conforme a la voluntad de éste, es decir, buscar que el enemigo haga lo que pretendo. En lo “Lleno y lo vacío” es similar a lo que nuestras Fuerzas Armadas Colombianas hace con la guerrilla, llevarlos a padecer el hambre despojándolos de víveres y remesas, asfixiándolos por todos los medios posibles; teniendo claro que no hay que recular o retroceder por más adversidades que aparentemente estén presentes, puede ser una trampa del enemigo, bajar la presión que sobre ellos se mantiene.
En “Las maniobras o la lucha” hay un factor arduo, como lograr las condiciones propicias para alcanzar la victoria, el camino quebrado y con grandes dificultades, ésto como factores perjudiciales deben pasar a ser factores favorables. Es preponderante, optimizar las condiciones que sea un equilibrio de todo un poco, es decir, no se puede llevar o dejar toda la munición, víveres y provisiones sí son todos llevados la tropa avanza con lentitud.
En la “Resolución de nueve circunstancias” es luchar con toda firmeza, se permiten plenamente las trampas y estratagemas, el engaño y la mala fe es lícita en la Guerra. Luchar, como se lucha a diario contra los delincuentes y los “alias” que son capturados y reemplazados por otros. Los colombianos nos preguntamos ¿sí las FARC en su mayoría están concentradas en lugares conocidos por inteligencia militar y por personas del común y corriente, porqué no son atacadas?, pero el libro “El arte de la Guerra” deja muy claro que hay lugares que por asalto no se pueden tomar, que son intocables, pensando además, en que no hay que darle bastión al contrincante o enemigo.
En la “Topografía militar” en un terreno yuan o lejano ambas partes están en igualdad de condiciones respecto al relieve o topografía, ésto es un factor importante. Vale resaltar las circunstancias que conducen a la derrota en lo Militar, pero también lo tomaría para el ámbito personal como irse, aflojarse, hundirse, derrumbarse, desordenarse y derrotarse, originadas por los errores y equivocaciones de los mandos y de nuestros actos, en lo personal.
En “Las nueve configuraciones del terreno” están los san o dispersos que no son convenientes de librar batallas; en los terrenos qing es la zona fronteriza del país vecino no es aconsejable detenerse. En los terrenos zheng o claves debe atacarse con toda, sin ser temerario; en los jiao o comunicables el pelotón en marcha no puede interrumpirse. En aquellos qu o terrenos en donde las comunicaciones se extienden por todas partes, se aconseja entablar amistad con los señores de la nobleza. Cuando se penetra en terrenos zhong es importante conseguir frondosas provisiones. Aquellos pi, se deben atravesar con rapidez y los wei hay que planear y usar el engaño, la ficción y la astucia. Y al arribar al terreno si o mortal, no queda más alternativa que luchar con coraje, para poder sobrevivir y escapar de la muerte.
Para realizar los ataques con fuego, como lo aconseja en el siguiente capítulo se necesitan unas condiciones determinadas y disponer de los materiales para la época de Paz o posguerra, estos ataques se deben hacer en tiempos adecuados y días benéficos. Y por último de los capítulos, está el “Aprovechamiento de los espías” lo compararía con el pago de recompensas a informantes o personas que están dispuestas a brindar información incentivados por el dinero, una red que ha generado en el caso de Colombia muchos golpes funestos y contundentes a las filas y las estructuras de organizaciones de narcotráfico como son las FARC y sus secuaces y las fuerzas paramilitares como los “extintas” AUC.
Vale aclarar que en cualquier Estado Social de derecho, se puede hacer oposición sin levantamiento de armas o sin aludir a la fuerza militar para conseguir los intereses particulares, por ello un Estado se forma por la heterogeneidad de criterios, el disentir también genera diversidad de pensamientos y opiniones.
Son muchos los elementos que toca “El arte de la Guerra” que no tan sólo son esenciales para la vida belicista, sino también para la vida y la convivencia desde la condición de seres humanos como por ejemplo el camino para planificar nuestros objetivos y posteriormente construir el proyecto de vida, el cielo para proyectar en su infinita formación toda una esperanza de lucha constante, la tierra para estar plantados y recibir los frutos de nuestra guerra interna y externa, la autoridad para no perder el rumbo y no dejarnos llevar por el viento, para no convertirnos en títeres de otros y la legalidad para vivir en paz conmigo mismo y con todos los que forman parte de mi comunidad, todo ésto son herramientas que nos sirven para vivir y para ganar nuestra propia lucha y guerra.
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