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martes, 13 de julio de 2010

Los Héroes y los bellacos de mi patria

En buena hora llegó la decisión de Ingrid Betancourt de retirar la petición de conciliación con el Estado, por una suma cercana a los 15 mil millones de pesos, con la intención de que fueran reparados los daños sufridos por ella y su familia durante los casi 7 años que estuvo secuestrada en las selvas del sur del País por el grupo narcoterrorista de las FARC.

Cabe recordar, que el secuestro ocurrió en la antigua zona de distinción cuando la ex candidata presidencial, Ingrid Betancourt, su fórmula vicepresidencial, Clara Rojas y el ex jefe de prensa de la campaña, se desplazaron a San Vicente del Caguán para cumplir con compromisos de la agenda presidencial, los hechos ocurrieron a pesar de las advertencias de la Fuerza Pública, en cuanto al peligro que corrían y a dos semanas después de que el Gobierno de Andrés Pastrana diera por terminada las Negociaciones de Paz que sostenía con el grupo subversivo.

Me llenaba de tristeza, la actitud de la ciudadana colombo francesa, que no sé si escribirle colombo, su actitud causó gran estupor y rechazo en todo el pueblo colombiano y hasta en el Gobierno del Presidente Uribe y no es para menos, varios chistes en cuestión de minutos, rodaron en la red como “el Gobierno está preparando la Operación Enrroque para devolver a Ingrid a la selva” “si Ingrid quiere plata, que envíe RICO como mensaje de texto al 2299”, los ciudadanos con mensajes mediáticos en los diversos medios de comunicación manifestaron su inconformidad, rabia y hasta la misma tristeza y decepción.

Me llenaba de inmensa alegría el otro lado de la moneda, corrían lágrimas hasta en mi corazón, al revivir las imágenes y recordar los mensajes de lo que fue la Operación Jaque, cuando la misma señora Betancourt le decía a su madre, Yolanda Pulecio: “mamá estoy viva, estoy libre, el Ejército me rescató” repito estas palabras y la piel se me eriza.

La exitosa Operación Jaque, fue el resultado de un trabajo en equipo, adelantado por la inteligencia militar donde queda una vez en el punto más alto, el nombre de las Fuerzas Armadas Colombianas – FAC -, por su calidad y profesionalismo, la operación fue impecable.

Y hasta el propio ex comandante del Ejército, el general Oscar Montoya, parecía un niño con un juguete nuevo, que después de explorarlo le busca el alma; sin dudarlo y sin temor a equivocarme, su actitud era de gran ansiedad, de querer estar personalmente en los aeronaves que traerían a la libertad a los tres ciudadanos estadounidenses, a la misma Ingrid Betancourt y a 11 miembros de la Fuerza Pública. Admiro la actitud humilde y esperanzada, del (r) general Montoya, de poner a Dios como el Gran Jefe de esta grandiosa Operación.

A pesar, de que en la mayoría de las ocasiones nos gusta sacar a relucir sólo lo malo y lo bueno lo pasamos de largo, aquí quiero resaltar una vez más, el trabajo serio y comprometido de muchos Montoyas, Naranjos, Padillas, Uribes, de patrulleros y de soldados, Héroes de nuestra Patria, que mueren y viven por una Institución, que a pesar de sus lunares ocasionados por algunos bellacos que sólo buscan su propio beneficio y no el común, de personas que amamos profundamente la legalidad, de estos éxitos que nos enorgullecen como colombianos, como lo fue Jaque y recientemente la Operación Camaleón, inmortalizan nuestras Fuerzas Armadas de Colombia.

Hoy más que nunca, me siento orgullosa de instituciones como el Ejército, la Policía, del Presidente Álvaro Uribe Vélez, por su labor durante estos ocho años. Y me avergüenza, bellacos que se prestan para cometer ilícitos, de personas como Ingrid Betancourt que no miden las consecuencias de sus actos, que buscan su propio beneficio sin importarles el medio sólo el fin, de ciudadanos que unen sus fuerzas y esfuerzos para destruir a las personas y a las instituciones, de los agresores de menores, de los demonios que no cuentan con Dios en su corazón para corregir los actos y que no buscan un camino sincero hacia el arrepentimiento.

PD: Estimada Ingrid, te recuerdo que fueron las FARC quienes te secuestraron y sin mucho esfuerzo, fuiste a la boca de lobo sólo por insensatez y arrogancia, debilidades que bien mal hacen a la humanidad y más a ti, apreciada cuidadana francesa.

domingo, 16 de mayo de 2010

Más allá de Juan Manuel Santos

Por: Luisa Fernanda Castaño

Con la visita de Rodrigo Rivera Salazar, gerente político de la campaña presidencial de Juan Manuel Santos, a los diferentes institutos técnicos y tecnológicos de Medellín, no me queda la menor duda que “a un líder se reemplaza con un súper equipo” como el mismo lo aseguró.



Rivera columnista por pasión y político por profesión, fue el promotor del “Acuerdo Nacional contra el Terrorismo, por la Vida y las Libertades”, como respuesta a los atentados del Club El Nogal de Bogotá, convocatoria que logró el consenso en abril de 2003, del partido liberal, conservador, uribista y el Polo Democrático.



Con su labor de fortalecer a los partidos, ahora dentro de la campaña, Rivera dijo que Juan Manuel Santos dará coherencia a los principios implementados por el actual Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez y así, ratificará la Unidad que el mismo candidato Santos quiere y que todos los partidos son y serán bienvenidos para lograr que este país trascienda de la Seguridad Democrática hacia la Prosperidad Democrática.

miércoles, 24 de marzo de 2010

¿Santos y…?

Por Rafael Nieto Loaiza



El partidor de la carrera presidencial está listo. Será una competencia muy reñida e incierta. De lo que no hay duda es de que habrá segunda vuelta.



Santos inicia con ventaja. Primero porque la derrota de Arias le despeja el camino simbólico: será el único candidato que la gente identifique sin ambigüedades con el presidente Uribe en un país que, como quedó probado el domingo, tiene una amplia mayoría uribista. Después, porque encabeza con holgura las encuestas y en ellas dobla a sus inmediatos competidores. Finalmente, por que empieza con una base inicial de tres millones de votos de la U en el Congreso, 28 senadores y 49 representantes. Si no se equivoca en materia grave, Santos tendrá la votación más alta en la primera vuelta.



La incógnita está en quién lo acompaña a la segunda. Las encuestas mostraban un triple empate entre Fajardo, Petro y Vargas Lleras. Fajardo, que parecía el más fuerte entre ellos, está desdibujado. La estruendosa derrota de su movimiento lo deja mal parado. Su discurso de “ni uribista ni antiuribista” ya no dice nada y no se le conocen planteamientos con los que la ciudadanía pueda identificarse. Y Mockus y los verdes le harán mella, no sólo porque ahora se presentan como una alternativa más atractiva para los independientes y el voto de opinión, sino porque le pusieron un techo a sus aspiraciones en Bogotá, bastión del voto libre. Fajardo, pues, está liquidado.



Petro era otro que se mostraba como alternativa. Sin embargo, la derrota del Polo hace ocho días, cuando perdió la tercera parte de su representación en el Congreso, le hace una herida difícil de curar en tan poco tiempo. La fórmula de vicepresidencia le da mayor juego dentro del partido, pero no le suma un voto afuera. ¿Le alcanzará la fuerza que estaba tomando su candidatura en la Costa? No creo.



Vargas Lleras era el tercero en el grupo perseguidor. Pero a Cambio Radical no le fue bien en las elecciones de Congreso. Es difícil saber qué tanto lo afectara ese resultado y si la designación de una formidable economista costeña como fórmula vicepresidencial le dará un empujón suficiente. Carga, sin embargo, con un problema de ubicación: los uribistas más duros no lo apoyan porque criticó la rerrelección y los de la oposición tampoco, porque lo perciben muy a la derecha. Vargas Lleras, sin embargo, estaba haciendo la mejor campaña. Esta golpeado, pero no puede descartarse.



Mockus dará un salto importantísimo, no sólo por los buenos resultados en las parlamentarias, sino sobre todo por el impulso que le dará la muy favorable cobertura de medios que ha recibido en estos días. Y se alimentará también de la debilidad de Fajardo. Con todo, no creo que le alcance el empujón.



Pardo ha salido fortalecido. El liberalismo mantuvo su participación en el Congreso y obtuvo 1.750.000 sufragios nada despreciables. La intención de voto por Pardo, sin embargo, es mucho menor. ¿Podrá aprovechar el aliento que le dan las parlamentarias? ¿Será capaz de superar su incapacidad de transmitir, su falta de carisma? Si lo consigue, tiene chance de ir a la segunda.



Quien tiene más posibilidades, sin duda, es Noemí Sanín. Los conservadores sacaron tres millones de votos en la consulta y dos millones trescientos en el Congreso. Con sesenta parlamentarios, son la segunda fuerza en el Congreso. Si logra mantener la unidad del partido y, sobretodo, da tranquilidad a los conservadores uribistas, será quien compita con Santos. ¡Y puede ganarle!

jueves, 18 de marzo de 2010

Las Parlamentarias

Por Rafael Nieto Loaiza

Por cuenta del referendo rerreleccionista, un hueco negro que todo lo absorbía, estas elecciones son atípicas. Tendremos la campaña presidencial más corta de nuestra historia. El que se resbale difícilmente tendrá tiempo para volver a levantarse. Con el gigante fuera de circulación, la contienda es entre enanos y está abierta. Casi cualquiera puede ganar.

Y las elecciones parlamentarias, usualmente con dinámica propia, han sido opacadas por la polémica sobre el tercer período de Uribe. Con todo, lo que ocurra este domingo es vital:

Está en juego el control del Congreso y la gobernabilidad del próximo presidente. Si el partido de la U y el Conservador obtienen las curules que se esperan, de 28 a 31 senadores de la U y de 23 a 25 conservadores, tendrían, sin necesidad de terceros, mayoría. En la Cámara, sin embargo, seguramente necesitarán sumar los representantes de otro partido. Esa mayoría garantizaría que el nuevo presidente, si viene de la coalición de gobierno, podría impulsar su agenda legislativa sin mayores dificultades. En cambio, un jefe de gobierno que venga de otras filas lo tendrá muy difícil.

Eso nos lleva a la consulta conservadora, más cerrada que lo que esperan los noemicitas. Arias garantiza la continuidad de la coalición actual. Noemí, en cambio, ha sido equívoca. En mi opinión, si la Sanín hubiera manifestado con claridad que le apuesta a la continuidad, barrería. Pero con su ambigüedad ha conseguido que los conservadores uribistas y la gente de la U apoyen a Andrés Felipe. Tampoco la ayudará que la consulta verde se haga el mismo día: perderá una parte importante de voto de opinión, que preferirá escoger entre los tres “tenores”. Con todo, será una competencia muy reñida. La consulta conservadora será decisiva para las presidenciales.

El Partido Verde, si no alcanza el umbral, no podrá presentar candidato presidencial propio. ¿Habrá que recordar que ni el partido de Peñalosa ni el de Mockus superaron hace cuatro años ese umbral? ¿Y que en aquella ocasión ellos mismos encabezaban sus listas y ahora no? Es verdad que han aprendido la lección, que ahora Mockus y Peñalosa juegan juntos y que a ellos se suma Lucho Garzón. ¿Pero les alcanzará? La consulta para elegir candidato entre ellos alcanzará muchos más votos que sus listas al Congreso.

Intuyo que la votación por las listas de Compromiso Ciudadano será muy mala. Fajardo se equivocó al meterse en el berenjenal de las parlamentarias sin contar con partido de apoyo. Y volvió a meter la pata cuando vendió la idea de que conformaría una “selección Colombia”. Salvo algunas buenas excepciones, sus candidatos más bien harían parte de la suplencia de un campeonato de tercera. ¿Cuál será el impacto de una baja votación de sus listas al Congreso en su candidatura?

Muy a mi pesar, el PIN tendrá 7 u 8 senadores, la mayoría de ellos parientes de congresistas con problemas por parapolítica. Es verdad que la responsabilidad penal no se extienden a los familiares, pero es lamentable que aun haya ciudadanos que premien con su voto a quienes los traicionaron con conductas indignas.

El Liberalismo aspira a 20 senadores. Si llega a 15 debe celebrar. La candidatura de Rafael Pardo quedará grogui. ¿La incógnita? Cambio Radical. ¿Qué tanto los afectará los tránsfugas que terminaron en la U?

En fin, a votar. Es un deber ciudadano. Además, quien no vota después no tiene derecho a quejarse.

martes, 2 de marzo de 2010

La fiesta de los enanos

Por Rafael Nieto Loaiza



Si el presidente Uribe hubiese declinado a tiempo su intención de aspirar a un tercer período, andaría con su popularidad por los cielos y tendría una inmensa capacidad de maniobra política, muchísimo mayor que la que tiene hoy.



Pero le calentaron los oídos y se dejó tentar. Con impredecibles consecuencias, por cierto, para la continuidad de su proyecto político. Si Uribe no hubiera albergado la esperanza de repetir, podría haberse concentrado en construir un movimiento sólido y coherente que aglutinara a todo el uribismo y garantizara la continuidad de sus políticas.



Ahora, en cambio no hay seguridad de que sea un uribista quien suceda al Presidente. La aspiración presidencial reventó la coalición de gobierno. Vargas Lleras se apartó de ella en búsqueda de su propia candidatura. Y un sector del conservatismo, con Pastrana a la cabeza, decidió enfrentar a Uribe.



Sin el Presidente en la papeleta, el partidor quedó abierto y hay oportunidades para casi todos los aspirantes. Y para las coaliciones. Ninguno tiene, ni de lejos, fuerza suficiente para ganar en primera vuelta en mayo, de manera que todos necesitarán alianzas para triunfar en junio.



Será clave verificar si la división política actual es de carácter personal o si es ideológica. Si giraba en torno del Presidente, el retiro de Uribe significaría barajar y repartir de nuevo, con la posibilidad de alianzas entre, por ejemplo, el liberalismo y el partido de la U. Y, si el origen partidista retoma fuerzas, Cambio Radical.



Pero si es ideológica, como creo, habrá una tendencia natural a mantener las líneas divisorias actuales. El liberalismo, que desde Samper ha decidido jugarse a la centro izquierda, encontraría afinidades con Petro, el partido Verde y, sospecho, con Fajardo, quien más temprano que tarde tendrá que empezar a asumir posiciones. Desde el centro a la derecha, el conservatismo y la U jugarían juntos. Y con ellos, Vargas Lleras, si logra superar los celos y antipatías que tiene con Juan Manuel Santos.



En este caso, es definitivo lo que ocurra en la consulta conservadora. Arias ha dicho de manera inequívoca que está dispuesto a jugar con la U. Pero Noemí ha hecho mutis. Por eso es probable que uribistas no conservadores apoyen a Arias en la consulta. Por lo mismo, muchos en la oposición estarán dispuestos a votar por Noemí, en la convicción de que su triunfo en la consulta enreda a la actual coalición de gobierno. Esa estrategia puede serle inicialmente útil a Noemí, en especial porque Arias, que tiene mayor fuerza parlamentaria, ha sufrido un enorme desgaste de opinión por cuenta del escándalo de Agro Ingreso Seguro.



Pero Noemí se equivocaría de plano si cree que los sufragios de la consulta permanecerán para la primera vuelta. Ahí todos votarán por los candidatos más cercanos a sus afectos y a sus convicciones. Y Noemí necesitará hacer explícita su intención de buscar una alianza con Santos, si quiere que los votos de conservatismo uribista se inclinen por ella y no por Juan Manuel. Peor: si Noemí deja abierta la puerta para una alianza con la oposición, el conservatismo se fracturará. No tengo duda alguna de que un sector mayoritario del conservatismo, el mismo que votó por Uribe en el 2002 y en el 2006, dejaría el partido y terminaría en las huestes juanmanuelistas.



En fin, es un nuevo juego. Ido Gulliver, hacen fiesta los enanos.

martes, 19 de enero de 2010

EN DEFENSA DEL PROCURADOR

Por Rafael Nieto Loaiza



¿Porqué los mismos medios y los mismos políticos que ensalzaron al Procurador General por el concepto que llevó a la Comisión Nacional de Televisión a suspender el proceso del tercer canal ahora lo acusan de uribista recalcitrante y de estar vendido al Gobierno? ¿Porqué sostenían que su posición en relación con el proceso del tercer canal era obligatoria y vinculante y ahora sostienen que, en relación con el referendo, es apenas opinión deleznable y no tiene valor jurídico alguno? ¿Porqué asumen que si la Corte Constitucional hunde el referendo es salvadora de la democracia, pero si le da su visto bueno es porque estaba comprada por el Ejecutivo?



Advierto que no estuve de acuerdo con el concepto del Procurador en relación con el tercer canal (no creo que haya fundamento jurídico para sostener que una licitación en la que se presenta un único proponente sea contraria al orden constitucional y legal). Tampoco lo estoy con su opinión en relación con el referendo (por un lado, incluso el pueblo y las asambleas constituyentes tienen límites para sus decisiones. La soberanía popular encuentra su frontera en los derechos y libertades humanas. Por el otro, la violación de los mecanismos de financiación de campañas debe tener sanciones que trasciendan las responsabilidades individuales). Pero indigna ver el descarado doble estándar con se le juzga y se evalúan sus actuaciones. Si convienen a los intereses de los opinadores, las posiciones de la Procuraduría son dignas de elogio y obligatorias y el Procurador casi un héroe nacional. Pero si no les gustan, el Procurador es un “godo reaccionario y camandulero” y sus opiniones son una “vergüenza”.



Lo cierto es que el Procurador fue elegido por votación abrumadora de congresistas no sólo uribistas sino de todos los partidos (Liberal y Polo incluidos) y sus posiciones ideológicas eran entonces ampliamente conocidas. El Procurador sólo ha sido consecuente con su trayectoria previa, algo que, de entrada, merece respeto y reconocimiento en un país lleno de insulsos, saltimbanquis y tránsfugas. Y aunque en ocasiones no se esté de acuerdo con él (he dicho ya que no lo estoy en dos temas de fundamental importancia), hay que admitir que sus opiniones son razonables y jurídicamente sustentadas. No es posible decir, además, que el Procurador le hace el juego al Presidente. Unas veces, como en el asunto del referendo, lo benefician. Pero en otras, como en el ejemplo del tercer canal, va en contravía de lo que el Gobierno quisiera.



De manera que lo que debe hacerse frente al Procurador es debatir sus argumentos y sus posiciones, incluso con vehemencia, pero no descalificarlo a él como persona o como jurista. El debate de ideas es lo propio de las democracias. No lo son el insulto y la descalificación personal y a priori.



Lo mismo, por cierto, es necesario con la Corte Constitucional. Con el añadido de que debería haber un consenso mínimo, social y político, en aceptar lo que la Corte tenga para decir sobre el referendo, sea cual sea su posición final y sea cual sea el margen de los ganadores. Preservar la legitimidad de la Corte es tan importante, en mi opinión, como su opinión sobre el referendo y sus resultados políticos. Sería fatal en términos de la institucionalidad democrática si como resultado de la búsqueda de la segunda reelección, además, nos llevamos entre las patas al árbitro constitucional.

sábado, 9 de enero de 2010

MIOPÍAS DE LA OPOSICIÓN

Por Rafael Nieto Loaiza



No se espera de los columnistas visiones equilibradas. De hecho, algunos han encontrado su cúspide en momentos de polarización, cuando asumieron posiciones radicales y sin matices. No hubo, por ejemplo, mejor D’Artagnan que aquel que, más allá de cualquier evidencia, se batía una y otra vez por Samper. No recuerdo que en esas épocas alguna vez hubiese estado yo de acuerdo con él, pero no dejé de leerlo ni una sola vez. A algunos otros, sin embargo, esos mismos momentos les roban todo su prestigio. Daniel Samper nunca fue el mismo después de esas épocas aciagas. Su credibilidad se vino al suelo.



Con Uribe el asunto es bien curioso. Frente al Presidente hay una relación inversamente proporcional entre medios y opinión. Si el grueso de la sociedad lo adora, la inmensa mayoría de los medios de comunicación, y sus columnistas, lo detestan con el alma. En los periódicos y revistas los uribistas somos bichos raros (ni hablar, claro, de los uribistas no rerreleccionistas, como el suscrito. Somos tan pocos como los más raros animales en extinción). Y si antes alguien podía decir que la situación quedaba compensada con el cubrimiento dado al Gobierno en la televisión, ahora tendrá que reconocer que, desde que se abrió la discusión del tercer canal, Caracol y RCN destilan un antiuribismo que muy poco se diferencia del de los más enconados enemigos de Uribe.



La popularidad del Presidente en semejantes circunstancias de animadversión de los medios de comunicación tiene diferentes explicaciones que van desde sus cualidades de líder hasta las comparaciones inevitablemente favorables frente a gobiernos anteriores. Con todo, la razón fundamental es que, más allá de lo que se diga y sin importar quien lo diga, los hechos son tozudos. Y esos hechos muestran mejoras sustantivas en la situación de seguridad y socioeconómica de millones de colombianos. El ciudadano común y corriente, la gente de a pie, vive hoy mejor, mucho mejor, que hace siete años y medio. Podrán correr envenenados ríos de tinta y aun así no podrán borrar esa percepción ciudadana.



Por supuesto, buena parte del mérito lo tiene la seguridad democrática. Muy miope hay que ser, o muy sesgado ideológicamente, para no entender que los más afectados con la violencia siempre son los más pobres y desvalidos. Los ricos, al fin y al cabo, pueden resguardarse tras guardaespaldas y carros blindados o, en últimas, irse a otros países. Para los demás no hay opción distinta que sufrir todos los riesgos. Creer que la seguridad sólo sirve para que “los ricos puedan volver a sus fincas por carretera”, como con desprecio dijo alguna vez el ex presidente López, es reflejo de una torpeza política de antología.



Torpeza que ahora se repite una y otra vez, con ocasión del asesinato del gobernador del Caquetá a manos de las Farc. Algunos han sostenido que es síntoma inequívoco del “agotamiento” de la política de seguridad democrática. Otros se atreven a hablar de “fracaso”. Todos sostienen que es indispensable “cambiarla” o “mejorarla”. Y sugieren de manera abierta o en forma implícita que hay también que cambiar el liderazgo que la implementa. En otras palabras, hay que salir de Uribe.


Se equivocan de cabo a rabo. Todos los crímenes que cometan las Farc en estos días preelectorales sólo reforzaran la percepción ciudadana de que la tarea está aun inconclusa y que se necesita aun más de lo mismo. Más Uribe. Y si no es él, a quien Uribe señale.

martes, 10 de noviembre de 2009

TRAS VEINTE AÑOS DEL MURO

Por Rafael Nieto Loaiza



Hace veinte años cayó el muro de Berlín. Se iniciaba una época de libertad y democracia. Los regímenes totalitarios, pensábamos, caerían uno tras otro, perdido el referente ideológico que animaba a la mayoría de ellos. Fukuyama lo llamó, con algo de ingenuidad y mucho de pensar con el deseo, “el fin de la historia”.



Si bien es cierto que a lo largo y ancho del planeta la mayoría de las sociedades se liberaron de la opresión, en otros casos las expectativas fueron frustradas. En China se consolidó el capitalismo, pero se mantienen un sistema político de partido único que aun, acaso por simbolismo, se hace llamar comunista. En Corea del Norte y en Cuba perviven dictaduras nepotistas de corte leninista. Y quedan también algunas tiranías en África, muchas de ellas más personalistas que ideológicas.



En América el fin de la guerra fría se tradujo en el retorno a la democracia. En Centroamérica se puso fin a los conflictos armados internos. A las guerrillas centroamericanas, altamente ideologizadas, la caída de la Cortina de Hierro les supuso un doble y mortal golpe. Perdieron la causa ideológica que justificaba el combate y cesaron también los recursos económicos que alimentaban los aparatos de guerra. Cuando terminó el apoyo extranjero, el FMLN, la URNG y la Contra no tuvieron opción distinta a negociar.



Pero en Colombia los subversivos sobrevivieron. Las Farc fueron autárquicas. Les bastaba con los ingresos del narcotráfico y del secuestro. Sus ingentes recursos, su tendencia autista y su falta de solidez ideológica, generaron una combinación que las hizo pragmáticas y efectivas. En un par de quinquenios, se convirtieron en la guerrilla más rica y poderosa del mundo. Y pusieron al país en jaque.



No cabe duda de que la ecuación cambió. Primero con el proyecto de modernización de las Fuerzas Militares y el Plan Colombia de la administración Pastrana y después con la política de seguridad democrática de Uribe. Los secuestros han disminuido un 90%. Los dineros del narcotráfico son cada día menores. Si las cifras de la CIA que acaban de divulgarse son ciertas, la caída de la producción de cocaína en Colombia es del 60% en relación con su pico histórico. Sería la demostración de que, al menos en nuestro país, la guerra contra el narco sí se está ganando. Y probaría que la estrategia de atacar la simbiosis entre narcotráfico y grupos armados ilegales ha sido correcta.



La consecuencia es que las Farc ahora dependen de factores que les son extraños. Por un lado, el acoso de la Fuerza Pública en territorio nacional, que ya no tiene terreno vedado, las obliga a buscar refugio al otro lado de las fronteras. De ahí el incremento de la presencia guerrillera en países vecinos. Por el otro, les urgen apoyos logísticos, políticos e ideológicos.



Aquí es donde Chávez juega un papel vital. El destape ideológico del “socialismo del siglo XXI”, aunque advertido hace ya rato por algunos de nosotros, es inocultable. Quien dude de las características del proyecto chavista es porque no quiere verlas. Trasnochado, risible, tropical, es cierto. Pero ahí está. Es militarista, hegemónico, expansionista, agresivo. Va corriendo hacia la “ideocracia totalitaria” que nombrara Octavio Paz. Mientras que nosotros nos interponemos en su camino, las Farc son sus aliadas.



Es verdad que Chávez personifica mejor que nadie la frase de Marx que reza que “todos los grandes personajes de la historia universal se producen dos veces, una vez como tragedia y otra como farsa”. Pero no reconocer los riesgos que encarna, más que tontería, es suicidio.

domingo, 3 de mayo de 2009

El arte de la Guerra

El arte de la guerra, es una compilación de todos los preparativos bélicos que deben ser tenidos en cuenta para salir vencedores o victoriosos. Son trece capítulos donde expone en cada uno de ellos los diferentes objetivos y planes para ganar la guerra en lo militar, pero para mi concepto también aplicaría para el ámbito personal.

Se compone de secciones con información muy precisa y nutrida como “Los preparativos de la Guerra”, que toma como base la planificación y los consejos de los sabios y expertos en la materia. En el capítulo de “Plan de ataque”, se me asemeja inmensamente a lo que vivimos en Colombia con la Seguridad Democrática estrategia implementada por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, una opción a ultranza contra las FARC, pero este capítulo aclara que no se trata de volver al enemigo añicos, sino de doblegarlo enteramente, es más relevante e importante que destruirlo, no se gana mucho con expoliación.

En la “Demostración del poderío Militar” los hábiles guerreros se hacían invencibles ante el adversario y luego esperaban la oportunidad para derrotarlo. Por eso es importante conocer el arte de combatir, es crear unas condiciones óptimas para no ser derrotados o combatidos.

En el “Despliegue del potencial Militar” hay que tener en cuenta la coordinación, la combinación y los cambios de los elementos cuasi cómplices de nuestro objetivo. Por ello, sí un comandante es habilidoso, se debe seducir a los contrincantes para que actúen conforme a la voluntad de éste, es decir, buscar que el enemigo haga lo que pretendo. En lo “Lleno y lo vacío” es similar a lo que nuestras Fuerzas Armadas Colombianas hace con la guerrilla, llevarlos a padecer el hambre despojándolos de víveres y remesas, asfixiándolos por todos los medios posibles; teniendo claro que no hay que recular o retroceder por más adversidades que aparentemente estén presentes, puede ser una trampa del enemigo, bajar la presión que sobre ellos se mantiene.

En “Las maniobras o la lucha” hay un factor arduo, como lograr las condiciones propicias para alcanzar la victoria, el camino quebrado y con grandes dificultades, ésto como factores perjudiciales deben pasar a ser factores favorables. Es preponderante, optimizar las condiciones que sea un equilibrio de todo un poco, es decir, no se puede llevar o dejar toda la munición, víveres y provisiones sí son todos llevados la tropa avanza con lentitud.

En la “Resolución de nueve circunstancias” es luchar con toda firmeza, se permiten plenamente las trampas y estratagemas, el engaño y la mala fe es lícita en la Guerra. Luchar, como se lucha a diario contra los delincuentes y los “alias” que son capturados y reemplazados por otros. Los colombianos nos preguntamos ¿sí las FARC en su mayoría están concentradas en lugares conocidos por inteligencia militar y por personas del común y corriente, porqué no son atacadas?, pero el libro “El arte de la Guerra” deja muy claro que hay lugares que por asalto no se pueden tomar, que son intocables, pensando además, en que no hay que darle bastión al contrincante o enemigo.

En la “Topografía militar” en un terreno yuan o lejano ambas partes están en igualdad de condiciones respecto al relieve o topografía, ésto es un factor importante. Vale resaltar las circunstancias que conducen a la derrota en lo Militar, pero también lo tomaría para el ámbito personal como irse, aflojarse, hundirse, derrumbarse, desordenarse y derrotarse, originadas por los errores y equivocaciones de los mandos y de nuestros actos, en lo personal.

En “Las nueve configuraciones del terreno” están los san o dispersos que no son convenientes de librar batallas; en los terrenos qing es la zona fronteriza del país vecino no es aconsejable detenerse. En los terrenos zheng o claves debe atacarse con toda, sin ser temerario; en los jiao o comunicables el pelotón en marcha no puede interrumpirse. En aquellos qu o terrenos en donde las comunicaciones se extienden por todas partes, se aconseja entablar amistad con los señores de la nobleza. Cuando se penetra en terrenos zhong es importante conseguir frondosas provisiones. Aquellos pi, se deben atravesar con rapidez y los wei hay que planear y usar el engaño, la ficción y la astucia. Y al arribar al terreno si o mortal, no queda más alternativa que luchar con coraje, para poder sobrevivir y escapar de la muerte.

Para realizar los ataques con fuego, como lo aconseja en el siguiente capítulo se necesitan unas condiciones determinadas y disponer de los materiales para la época de Paz o posguerra, estos ataques se deben hacer en tiempos adecuados y días benéficos. Y por último de los capítulos, está el “Aprovechamiento de los espías” lo compararía con el pago de recompensas a informantes o personas que están dispuestas a brindar información incentivados por el dinero, una red que ha generado en el caso de Colombia muchos golpes funestos y contundentes a las filas y las estructuras de organizaciones de narcotráfico como son las FARC y sus secuaces y las fuerzas paramilitares como los “extintas” AUC.

Vale aclarar que en cualquier Estado Social de derecho, se puede hacer oposición sin levantamiento de armas o sin aludir a la fuerza militar para conseguir los intereses particulares, por ello un Estado se forma por la heterogeneidad de criterios, el disentir también genera diversidad de pensamientos y opiniones.

Son muchos los elementos que toca “El arte de la Guerra” que no tan sólo son esenciales para la vida belicista, sino también para la vida y la convivencia desde la condición de seres humanos como por ejemplo el camino para planificar nuestros objetivos y posteriormente construir el proyecto de vida, el cielo para proyectar en su infinita formación toda una esperanza de lucha constante, la tierra para estar plantados y recibir los frutos de nuestra guerra interna y externa, la autoridad para no perder el rumbo y no dejarnos llevar por el viento, para no convertirnos en títeres de otros y la legalidad para vivir en paz conmigo mismo y con todos los que forman parte de mi comunidad, todo ésto son herramientas que nos sirven para vivir y para ganar nuestra propia lucha y guerra.