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jueves, 22 de abril de 2010

TRANSPARENCIA

Por Rafael Nieto Loaiza



La unión de Mockus y Fajardo le puso picante a la campaña. Noemí debe tener pesadillas con la dupla de ex alcaldes.



Tiene razón para preocuparse. Tras pocos días de las parlamentarias, cuando parecía muy sólida, escribí que si no conseguía la unidad del conservatismo, enredaría su tiquete a la segunda vuelta. Hoy sostengo que le hará falta un milagro.



Si tuviera los dos millones trescientos mil votos del conservatismo en las parlamentarias, Noemí estaría en condiciones de disputarle a Mockus el paso a la ronda final. Pero sin los goditos que están con Santos, le será casi imposible. Además, su tragedia es doble: aquellos no conservadores que estaban con ella porque parecía la alternativa viable frente a el uribismo y la continuidad, se irán moviendo, cada vez más rápidamente, hacia Antanas. Ahora es él quien encarna la opción real para disputarle al uribismo la Presidencia. Con la Sanín de tercera en la carrera, no tienen motivo para acompañarla. Y en la medida en que siga descolgada en las encuestas, los conservadores que todavía le quedan empezarán a buscar el alero de Santos. Noemí se verá erosionada por ambos costados y corre el riesgo de derrumbarse.



Dije también que si Mockus convencía a Fajardo de ser su vicepresidente, “harían una fórmula muy atractiva”. Y no sólo porque se complementan muy bien en los centros urbanos más importantes del país, o por su imagen de independientes, sino, también, porque juntos se muestran como una seria opción de poder y han empezado a atraer a los antiuribistas y a quienes sin serlo buscan renovación política.



El discurso de legitimidad, legalidad y transparencia es muy llamativo y puede traer a las urnas a abstencionistas tradicionales. Si lo consiguen en un número importante y si el eje de la campaña se mueve a la lucha contra la corrupción, Mockus y Fajardo podrían tener éxito.



No será sencillo, sin embargo, y tienen que tener cuidado. Los resbalones están a la orden del día. A mi, por ejemplo, me cayeron muy mal las declaraciones de Peñalosa y Mockus en las que anunciaban que el Partido Verde “renunciaba” a 4.500 millones de pesos a que tenía “derecho” por reposición de los votos que sacaron en la consulta.



Todo ahí es mentira. Ni tienen ese “derecho” ni “renunciaron” a nada. La reposición, es eso ,“reemplazar lo que se ha sacado de alguna parte”. Es decir, la reposición sólo cubre los gastos reales de las campañas, con el tope de una suma fija por cada voto obtenido. Pero si los gastos de campaña son menores a ese tope, la reposición sólo cubre esos gastos y ni un peso más. No tienen pues “derecho” alguno a los millones que dijeron y no “renunciaron” a nada porque no se puede renunciar a lo que no se tiene.



¿Una “hábil” estrategia de campaña? No lo se. Lo que sí se es que Antanas sabía perfectamente que no tenía ese derecho y que no estaba renunciando al mismo. Hace unos años, demandó a la Nación para que le entregaran el máximo dinero posible por reposición. Su campaña fue muy barata y consideraba que el resto de la plata era suyo. El Consejo de Estado negó sus pretensiones y advirtió que sólo se repondría lo que había gastado y punto. Entonces a Mockus le parecía ético que le entregaran todo el dinero.



De manera que el anuncio de la “renuncia” fue todo menos un acto transparente. A fe que picaron muchos. ¡Hay que ver cuantos aplausos inocentes han recibido por la propaganda!

miércoles, 24 de marzo de 2010

¿Santos y…?

Por Rafael Nieto Loaiza



El partidor de la carrera presidencial está listo. Será una competencia muy reñida e incierta. De lo que no hay duda es de que habrá segunda vuelta.



Santos inicia con ventaja. Primero porque la derrota de Arias le despeja el camino simbólico: será el único candidato que la gente identifique sin ambigüedades con el presidente Uribe en un país que, como quedó probado el domingo, tiene una amplia mayoría uribista. Después, porque encabeza con holgura las encuestas y en ellas dobla a sus inmediatos competidores. Finalmente, por que empieza con una base inicial de tres millones de votos de la U en el Congreso, 28 senadores y 49 representantes. Si no se equivoca en materia grave, Santos tendrá la votación más alta en la primera vuelta.



La incógnita está en quién lo acompaña a la segunda. Las encuestas mostraban un triple empate entre Fajardo, Petro y Vargas Lleras. Fajardo, que parecía el más fuerte entre ellos, está desdibujado. La estruendosa derrota de su movimiento lo deja mal parado. Su discurso de “ni uribista ni antiuribista” ya no dice nada y no se le conocen planteamientos con los que la ciudadanía pueda identificarse. Y Mockus y los verdes le harán mella, no sólo porque ahora se presentan como una alternativa más atractiva para los independientes y el voto de opinión, sino porque le pusieron un techo a sus aspiraciones en Bogotá, bastión del voto libre. Fajardo, pues, está liquidado.



Petro era otro que se mostraba como alternativa. Sin embargo, la derrota del Polo hace ocho días, cuando perdió la tercera parte de su representación en el Congreso, le hace una herida difícil de curar en tan poco tiempo. La fórmula de vicepresidencia le da mayor juego dentro del partido, pero no le suma un voto afuera. ¿Le alcanzará la fuerza que estaba tomando su candidatura en la Costa? No creo.



Vargas Lleras era el tercero en el grupo perseguidor. Pero a Cambio Radical no le fue bien en las elecciones de Congreso. Es difícil saber qué tanto lo afectara ese resultado y si la designación de una formidable economista costeña como fórmula vicepresidencial le dará un empujón suficiente. Carga, sin embargo, con un problema de ubicación: los uribistas más duros no lo apoyan porque criticó la rerrelección y los de la oposición tampoco, porque lo perciben muy a la derecha. Vargas Lleras, sin embargo, estaba haciendo la mejor campaña. Esta golpeado, pero no puede descartarse.



Mockus dará un salto importantísimo, no sólo por los buenos resultados en las parlamentarias, sino sobre todo por el impulso que le dará la muy favorable cobertura de medios que ha recibido en estos días. Y se alimentará también de la debilidad de Fajardo. Con todo, no creo que le alcance el empujón.



Pardo ha salido fortalecido. El liberalismo mantuvo su participación en el Congreso y obtuvo 1.750.000 sufragios nada despreciables. La intención de voto por Pardo, sin embargo, es mucho menor. ¿Podrá aprovechar el aliento que le dan las parlamentarias? ¿Será capaz de superar su incapacidad de transmitir, su falta de carisma? Si lo consigue, tiene chance de ir a la segunda.



Quien tiene más posibilidades, sin duda, es Noemí Sanín. Los conservadores sacaron tres millones de votos en la consulta y dos millones trescientos en el Congreso. Con sesenta parlamentarios, son la segunda fuerza en el Congreso. Si logra mantener la unidad del partido y, sobretodo, da tranquilidad a los conservadores uribistas, será quien compita con Santos. ¡Y puede ganarle!